

poemas en escala cromática


Si los rojos se enlutan estremecen, liban
de los tuétanos sustancia; los amarillos
se ofrecen nutritivos, en exceso
provocan la demencia;
los verdes son híbridos mutantes, mientras los azules
connotan obviedades,
salvo cuando Klein los ennoblece.
¿Quién no ha cedido alguna vez
a la ambigua seducción de los grises plateados?
Rembrandt mitigó la ceguera
de Tobías rasgando la tersura de las sombras,
fueron los magentas
en su afán premonitorio
los velados secretos de Mark Rothko.
Monet en Giverny desarraigó los verdes y
trenzó con ellos el vacío. Apacentó Franz
Marc sus caballos en praderas azules.
Probó Van Gogh
lo amargo del cobalto y los cuervos
cumplieron su amenaza.
El blanco, si se excede,
termina por negarse,
sólo en el negro subyace
lo evidente y en lo negro se afirma
lo que existe.
Suma y resta de todos los colores.